viernes, 13 de diciembre de 2013

Un hombre y un arma peculiares

Daga de Cuitiño. Foto de Abel A. Doménech (2005)


Por José Luis Mignelli




“No tenga miedo; párese; alce la cabeza; que una vez no más se muere: vamos.”
.
Ciriaco Cuitiño



"Nada como esa federala manera de vivir

y de morir.”
…………………………………………..
“¡Que el juicio final
te encuentre sin cuchillo!”
.
Jorge Melazza Muttoni ("Cuitiño")



Bajo los rótulos cuchillo y cuchillo de caza, la Iconografía de Rosas y de la Federación (1) reproduce dos fotografías de una misma pieza, debidas a I. Corbalán. La primera de ellas (en color), presenta una leyenda en la que se atribuye la pretérita propiedad de la misma al dictador porteño. En la segunda (en blanco y negro), se adjudica en cambio certeramente a Ciriaco Cuitiño (fines s. XVIII – 1853), quién otrora fue su verdadero dueño. El arma en cuestión se encuentra expuesta junto a otros objetos de época, en la Sala Federal del Museo Histórico Nacional. Sus características distintivas, sección de la hoja, doble filo y cruz, permiten clasificarla como pequeña daga o puñal y por ello como idóneo instrumento de ataque y defensa. Lo expuesto parece excluir finalidades meramente utilitarias y/o cinegéticas, a las que hacen referencia las denominaciones primero citadas.

Ciriaco Cuitiño. Óleo de Prilidiano Pueyrredon (1813 - 1870)


Se trata de una pieza rumbosa y bien elaborada, seguramente de origen europeo y cuyo diseño corresponde a nuestro juicio al siglo XVII. Su cabo es de marfil con sección oval y concluye en un falso pomo del mismo material con forma de capitel. Seis molduras lo atraviesan en sentido longitudinal y junto a una cruz de base rectangular y gavilanes de extremos planos vueltos en sentidos opuestos, se observa una virola de plata oval decorada con motivos rameados. La hoja con recazo (semejante a una empatilladura oval envolvente), tiene en su mayor parte contorno elíptico y filos romos, presentando las mesas tres estrechos canales. Aquellas cambian su superficie convexa original, al ensancharse en forma ascendente para rematar en una “spear point” de sección romboidal. La gotera central corre desde el recazo hasta las inmediaciones de la punta. A partir de allí, una espina con pequeñas perforaciones en el inicio de su recorrido, divide ambas mesas. Las goteras laterales - más cortas - corren entre el primero y el segundo tercio de la hoja. El cuerpo de la vaina es de cuero forrado en terciopelo verde y presenta brocal con presilla y contera, ambas en plata labrada.

Ingresó en el repositorio, por entonces bajo la dirección de su fundador y primer director Adolfo P. Carranza, con fecha 19 de Octubre de 1900 por donación de Eduardo Schiaffino *) no existiendo referencias en cuanto a documentación autenticatoria.
Abel A. Doménech la incluyó en Dagas de Plata (2) suministrando las dimensiones de la misma: largo total: 24 cm., de la hoja: 13,5 cm. (5 ¼”). Señala asimismo que el país de origen pudo ser Inglaterra o Francia y la asocia por su diseño a las antiguas dagas de misericordia.



 Fotografía en color de la daga y su vaina por I. Corbalan (1972)


¿Pudo ser esta el arma evocada por Ignacio Corsini cuando cantó?: “Tirana unitaria, me voy con Oribe / y allá en las estrellas del cielo oriental / seguiré cantando, tus ojos no teman / porque de Cuitiño te ampara el puñal.”
 
Mendocino para unos, porteño o bonaerense para otros, Ciriaco Cuitiño casó en primeras nupcias con María Miralles quién le dio cuatro hijos. **) Fueron sus padres Juan Cuitiño y Candelaria Sosa. Destacó como Teniente de las Milicias Bonaerenses y Alcalde del Partido de Quilmes entre 1818 y 1827. Durante la guerra con el Brasil, impidió al frente de sus vecinos, el desembarco de una fuerza enemiga en el Río de la Plata. Ferviente federal, fue miembro de la Sociedad Popular Restauradora y Jefe del Cuerpo de Serenos de la Policía de Buenos Aires, alcanzando en 1838 el grado de Coronel Graduado. Combatió junto a Oribe (1841), a la Liga del Norte, en la que revistaba Marco Avellaneda, señalado como instigador del asesinato del gobernador de Tucumán, el General Doctor Alejandro Heredia. ***) En camino de regreso a Buenos Aires, Cuitiño habría sufrido una irreversible parálisis en su mano derecha.
Se atribuye a Prilidiano Pueyrredon haber pintando su retrato, pero se ha discutido la verdadera identidad del retratado, en razón de la diferencia de fisonomía observada, entre el divulgado oleo que perteneció a Julio Pueyrredón y un daguerrotipo de nuestro personaje que se conservó en el Museo de Luján. (3)
 Si bien Cuitiño sobrevivió a Caseros, resultó víctima de la represión subsecuente al sitio impuesto a Buenos Aires por Hilario Lagos, al que había adherido. A consecuencia de la revolución del 11 de Septiembre, Lagos se sublevó en la Guardia de Luján poniendo sitio a Buenos Aires entre el 7 de Diciembre de 1852 y el 13 de Julio de 1853. El mismo concluyó con la defección del Comodoro Coe y la entrega de la escuadra federal a los sitiados. (4) Encarcelado y enjuiciado por esa causa, aunque formalmente (ya que se había dictado una amnistía), por presuntos crímenes cometidos durante la dictadura, Cuitiño fue condenado a muerte y rechazada su postrer apelación. La defensa estuvo a cargo del destacado abogado Marcelino Ugarte, quién finalmente fue desterrado a Montevideo por el Gobierno de Buenos Aires.

A las 9 de la mañana del 28 de Diciembre de 1853, fue fusilado junto a Leandro Antonio Alén, otro renombrado mazorquero, padre del célebre caudillo radical Leandro N. Alem y abuelo de Don Hipólito Yrigoyen. (5) La ejecución fue llevada a cabo en las inmediaciones del atrio de la Concepción y los cuerpos expuestos durante cuatro horas en una horca levantada a ese fin, en la contigua Plaza de la Independencia. (6) Preguntado sobre su última voluntad, Cuitiño pidió aguja e hilo con los que cosió su pantalón a la camisa añadiendo: “Como después de fusilados nos van a colgar, no quiero que a un federal ni muerto se le caigan los pantalones.” Poco antes había animado a su abatido compañero de infortunio, invitándolo a marchar al patíbulo con las palabras que reza el epígrafe y aquí repetimos: “No tenga miedo; párese; alce la cabeza; que una vez no más se muere: vamos.” (7)



Fotografía en blanco y negro de la daga y su vaina por I. Corbalan (1972)

  
Referencias:
 
(1) Fermín Chávez. Iconografía de Rosas y de la Federación. Nuevos Aportes. Tomo III. Editorial Oriente. Primera edición. Buenos Aires, 1972
(2) Abel A. Doménech. Dagas de Plata. El Autor. Buenos Aires, 2005
(3) José León Pagano. Prilidiano Pueyrredón. Academia Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires, 1945.
(4) Guillermo Gallardo. La caída de Rosas y la traición de Coe. Editorial Theoría. Bs. As., s/f
(5) La grafía original del apellido fue Alén.
(6) En la intersección de la actuales Avda. Independencia y Tacuarí.
(7)Vid Cecilia González Espul. Ciriaco Cuitiño: un personaje tenebroso. Revista del I.N.I.H.J.M de Rosas, Nro. 33, Octubre/Diciembre 1993. Una tumba para Ciriaco Cuitiño. El Gran Americano. Órgano del I.I.H.J.M. de Rosas de General San Martín. Nro. 6. Noviembre de 2007. (Señala la autora que conforme a confidencias de los deudos del General Arturo Ossorio Arana, su tumba de granito negro en el cementerio de la Recoleta, se levanta en el mismo lugar que ocupaba la sepultura de Ciriaco Cuitiño.)


Llamadas:

*) Entendemos que se trata del pintor, critico de arte e historiador Eduardo Schiaffino (1838 – 1935), fundador y primer director del Museo Nacional de Bellas Artes y cuyo nombre recuerda una calle de Recoleta. Fue autor entre otras obras de La pintura y la escultura en Argentina. (Edición del autor. Buenos Aires, 1933. Impresa por Le livre libre en Paris, con fecha 2 de Enero de 1933.)
La pieza en el M.H.N. esta registrada así: “Carpeta Nro. 2891. Registro antiguo: folio 85, Nro. 762. Registro Nuevo: libro II, folio 103, Nro. 1398.
Documentos autenticatorios: No hay antecedentes.
Objeto: Puñal que perteneció al mazorquero Ciriaco Cuitiño. Medidas: largo de la hoja: 0,13 ½; del mango 0,10 ½; de la vaina: 0,14 ½ (mts.)
Descripción: Hoja de acero romboide. Con tres vaceos, filo corrido a dos mesas, último tercio triangular. Empuñadura de marfil con virola de plata y dos gavilanes de acero en cruz. Vaina de cuero forrada al exterior con terciopelo verde que lleva boquilla y contera de plata labrada.”

Expuesto: Sala Rosas

Al pie del informe se observa la firma del historiador y critico de arte Alejo B. Gonzalez Garaño (1877 – 1943), autor entre otras obras de Iconografía Argentina (Emecé Editores. Buenos Aires, 1943), miembro de la Academia Nacional de la Historia y de la de Bellas Artes. Lo acompañan con su firma Enrique A. Vidal y R. Zabala.
Un folio adicional suscripto por el Responsable del Área de Investigación, Licenciado Miguel Ruffo en Febrero de 2010, cita el trabajo de Roberto Vega Andersen: La platería en tiempos de Rosas, transcribiendo las siguientes líneas: “A la par de las producciones locales, también llegaban al ámbito bonaerense diversos objetos fabricados en los talleres europeos y acuñados en este noble metal. Así lo atestiguan los cuchillos de Rosas, de Juan Lavalle y de Ciriaco Cuitiño, todos de fabricación inglesa, preservados en el patrimonio del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.”
El trabajo citado forma parte del libro colectivo: Juan Manuel de Rosas y los bloqueos al Río de la Plata de Francia e Inglaterra. Arte e Historia. MLO & Partners Ediciones S.A. 1° Edición. Buenos Aires, 2008. El volumen contiene las memorias inéditas del marino y pintor francés Jules Marie Vincent de Sinety, bajo el título: Diario de Campaña en Uruguay (1/8/1838 – 2/1/1839), Martín García, El Guazú, Las Higueritas.
Respecto a la cita, debe señalarse que si bien las dos primeras piezas corresponden efectivamente y respectivamente a las marcas Moss & Gambles y Michael Hunter & Son de Sheffield, Inglaterra; en la tercera no se observan punzones o marcas de fábrica que acrediten con certeza su procedencia. No obstante, su origen inglés es posible. Harold L. Peterson en su conocida obra Daggers and Figthing Knives of the Western World. From the stone edge till 1900 (Bonanza Books. New York, 1970), en el capítulo 4to. correspondiente al siglo XVII y bajo el título English Daggers, describe detalladamente ejemplares de ese periodo, señalando características en gran parte coincidentes con la pieza que nos ocupa. Observa al respecto la existencia de cabos con falsos pomos de un mismo material, cruces rectangulares en su base provistas de gavilanes, virolas metálicas en las empuñaduras y hojas divididas en tres porciones claramente diferenciadas, la última de las cuales consiste en una punta reforzada de sección romboidal (diamond section). Señala al respecto: “The blades also were very distictive, usually being divided into three zones. The first zone comprised a squared ricasso followed by a long single – edged section for the second area and tipped by a stoutly reinforced point of thick diamond – section for the final zone” (vid plate 64). Describe por fin a estas “quillons daggers” como “well-made pieces, obviously designed for persons of wealth.” También Frederick Wilkinson ilustra y describe en Swords & Daggers (Hawthorn Books Inc. Publishers. New York, 1968), un fino y tardío ejemplar de “ballock dagger” de principios del siglo XVII, a cuya hoja define como: “multi – sectioned blade”. La misma presenta cabo de ágata, gavilanes de plata, recazo dorado grabado al agua fuerte y un sector central de la hoja que remata en una visible punta reforzada con sección romboidal (vid plate 58 left).
 
**) En una relación posterior con Ana Bustamante, tuvo otros cuatro hijos a quienes dejó en su testamento 1/5 parte de sus bienes.
 
***) “El indio” Alejandro Heredia (1788 – 1838), fue guerrero de la independencia distinguido por Belgrano, doctor en derecho y teología, joven catedrático de la Universidad de Córdoba, frecuentador de textos clásicos y maestro de latín de su protegido Juan Bautista Alberdi. (Vid: Mario Cesar Gras. El pintor Gras y la iconografía histórica sudamericana. El Ateneo. Buenos Aires, 1946)



Glosario:
 
Canal o gotera: Hendidura estrecha y profunda que surca una mesa. Al igual que el vaceo contribuye a reducir el peso de la hoja, sin alterar su resistencia.
Daga: Entre nosotros (dagas criollas) y también modernamente, el término alude en general al arma blanca de hoja estrecha y aguda destinada a herir primordialmente de punta, vaciada a dos mesas y con filos corridos al exterior e interior. Las mesas pueden estar separadas por un bisel llamado espina o lomo de anguila o por una gotera. Las hubo también en la antigüedad con hojas de uno a cuatro filos. Dice Frederick Wilkinson (OC): “By definition a dagger is essentially a weapon with tapering doublé – edged blade, whilst a kinfe has, again by definition, only one sharpened edge, but in fact it is often not easy to be precise when describing certain specimens”. Thomas, Gamber y Schedelmann por su parte, en Armi e Armature Europee ( Bramante Editrice. Milano, 1974), describen a la daga con hoja recta de doble filo y mediana longitud. A renglón seguido se ocupan de la “daghetta”, de menores proporciones que aquella y frecuentemente utilizada en los duelos.
Daga testicular (ballock dagger): Así llamada por la similitud de su arriaz con los genitales masculinos. Tuvieron su origen en el Medioevo c. 1300 y en la época victoriana se las llamó por razones pudorosas “kidney daggers”. Los estudiosos modernos le devolvieron su nombre original.
Empatilladura: Lámina metálica envolvente que recubre el recazo o bigotera de la hoja. Frecuente en armas blancas criollas: facón, daga y caronera, contribuye a fijar solidamente la hoja con el arriaz. En el caso que nos ocupa, el recazo que acompaña la sección del primer tramo de la hoja, se asemeja a una empatilladura presentando un fino rayado paralelo a la cruz. No parece posible detectar si se trata de una lámina que envuelve la hoja, o forma parte de ella, inclinándonos por lo segundo.
Gavilán (quillón): Extremo de los hierros de la cruz que se forman a uno y otro lado de la misma. Conforme a Grenón, la palabra procede del árabe colibán, que hace referencia al garfio o uña del gavilán. (Vid Pbro. Nicolás Grenón S.J.. Sables Históricos. Córdoba, 1933)
Puñal: Arma blanca muy corta, provista de filo, contrafilo y punta. Los filos pueden ser romos, al solo fin de facilitar la penetración. La palabra procede de “pugna” (pelea) así como del hecho de “caber en un puño” por su pequeño tamaño.
Puñal y daga de misericordia (o de Arzón): Armas usadas por los caballeros medievales, para dar el golpe de gracia a sus enemigos. Rafael Ocete Rubio señala en Armas Blancas en España (Grupo Editorial Tucán, 1988), que esta circunstancia es negada por algunos autores (Vgr. Florit y Rodriguez Lorente), los que sostienen que eran en realidad armas portadas por malhechores. Conforme al autor los puñales de arzón presentaban hoja de sección triangular y una saliente lateral para apoyo del dedo pulgar.
Recazo, talón o bigotera: Parte de la hoja sin vaciar, anterior al arranque del filo, en la que habitualmente se estampan punzones o marcas de fábrica.
Spear Point: Punta de una hoja vaciada a dos mesas, semejante a la moharra de una lanza.



Agradecimiento: A la Dirección del Museo Histórico Nacional y a los responsables del del Area de Documentación, por habernos permitido estudiar “in situ” la pieza y consultar el legajo correspondiente.

                                                              
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